El agradecimiento beneficia tu salud emocional

Cuando tenia 16 años pase de ser hija única, con los beneficios que incluye como no tener que compartir con nadie mis cosas personales o mi habitación, a ser una hermana mas de un hogar de 6 hijos en casa de mis tíos donde teníamos que compartir una habitación para 3 jóvenes, la ropa, la cama y pasar de ser “solo para mi” a “aquí todo es para todos”. Al principio no fue fácil para mi, pero con el tiempo pude reconocer el hecho de poder vivir una experiencia que hizo crecer, desarrollar mi sentido del agradecimiento, mi tolerancia, aprender a vivir en hermandad, compartiendo y aprendiendo el valor de ser mejor a través de pensar en el bien de otros. Pero también me hizo ver todas las cosas por las que tenia que agradecer que yo daba por hecho.

 

Agradecer se trata de reconocer, estimar, percibir y asociar el beneficio que recibimos, de forma intangible o tangible. Además de ser un estado temporal pero que se multiplica, también es un rasgo de carácter y ser una persona agradecida equivale a sentirse más satisfecho y feliz con la vida.

 

Cuantas veces has experimentado situaciones difíciles, inesperadas, pero que no puedes controlar y agradeces lo aprendido, lo que no podrías haber experimentado si no hubiese pasado. Piénsalo, la mente humana tiene un sesgo de negatividad” natural, que permite que las cosas negativas (experiencias, pensamientos, emociones, sensaciones) tengan un mayor impacto psicológico que las cosas positivas. Piensa un momento: ¿Cuándo fue la última vez que estuviste dándole vueltas en la cabeza a algo bueno que te paso? Contrario a cuando experimentas algo negativo, te quedas con eso en el pensamiento mucho mas tiempo. Es parte de lo que te permite sobrevivir y cuidar tu bienestar.

 

Esa tendencia natural que todos tenemos y que será conforme al temperamento de cada uno, siempre se puede mejorar cultivando la gratitud, ya que es una habilidad que se puede entrenar. Hacer del agradecimiento un habito te permite, no solo bienestar emocional, sino físico. Yo soy fiel testigo de esto, el agradecimiento es un habito para mi.  Durante toda mi vida he visto como agradeciendo es como recibo, más aun en momentos que no son buenos. Puedo sentirme agradecida cuando algo no sale como esperaba, incluso es cuando reconozco que aprendo de estas circunstancias y crezco, como cuando tenia 16 años. Me encanta descubrir que la ciencia lo confirma. Varios estudios demuestran que las personas que practican la gratitud reportan beneficios reales que van desde el equilibrio emocional y la mejora de la salud física a las ventajas profesionales y una mayor empatía.

 

Pero también cuando generamos sentimientos de gratitud en nuestros pensamientos, activamos el sistema de recompensa del cerebro, localizada en un área llamada Núcleo Accubens este sistema es responsable por las sensaciones de bienestar y placer en nuestro cuerpo. Cuando el cerebro identifica que algo bueno sucede, que existen cosas en nuestra vida que merecen reconocimiento y somos agradecidos por eso, ocurre liberación de dopamina, un neurotransmisor que aumenta la sensación de placer y bienestar.

 

Puede que por esta razón las personas que manifiestan gratitud viven en niveles elevados de emociones positivas, satisfacción con la vida, optimismo y motivación, pero no solo para ellos sino para otros. Y ¿Cual es la mejor manera de agradecer? Dando es como agradecemos, es ser como ríos, fluir, dejar, dar, entregar sin esperar. Desarrollar nuestros talentos para mejorar a otros y a nuestro entorno.

 

6 maneras poderosas de cultivar la gratitud

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Nuestro cerebro, no es capaz de sentir, al mismo tiempo, gratitud y angustia. Tu escoges qué sentir. Ocúpate por que tu estado interno sea mejor a través del agradecimiento. Ejercita diariamente la gratitud.

 

1.     Gestiona las emociones

Lo primero es observar sin juicios la emoción que sientes, la que sea, lo que te molesta también, sin fingir o esconderlo. No siempre vas a estar contento con lo que pase, ser agradecido no significa que siempre estes feliz no importa que.  Una emoción negativa y una preocupación son sanas cuando les pones nombre en primera persona y le das espacio. Lee mi articulo sobre este tema para que hoy comiences a gestionar tus emociones.

 

2.     Lleva un diario de gratitud

Yo misma lo he practicado, pero también es de los ejercicio que recomiendo siempre en coaching. Es sencillo, pero su poder es real y palpable. Anotar todas las cosas por que dar gracias nos hace reconocer lo que muchas veces damos por hecho y ni siquiera notamos que somos afortunados por vivirlas. Puedes elegir un periodo para realizar este ejercicio. Yo lo recomiendo mínimo por un mes. En un cuaderno o plantilla preelaborada (ojalá que sea uno que te inspire a escribir puedes elaborar Canva.com toda una agenda) e imprimirlas según tu gusto. Vas a anotar cada día, preferiblemente al final del día, al menos tres de los diversos motivos que tienes para sentir gratitud, ideas, pensamientos emociones y situaciones agradables que te benefician.

 

Puedes pensar en las cuatro áreas vitales en las que cualquier persona puede encontrar motivos para estar agradecido.  Experiencias de crecimiento y profesionales.  Rasgos o cualidades personales.  Recursos materiales. Relaciones interpersonales y profesionales. Dentro de estos: logros, metas a cumplir, cualidades personales, buenos recuerdos, seres queridos, emociones que nos hacen sentir y bienes materiales. Describir cada detalle es importante. Porque agradeces, como te aporta y lo que sientes por cada hecho.

 

3.     Escribe una carta de agradecimiento

Puede ser a alguien que conozcas o incluso que no pero que haya aportado algo en tu vida. Por ejemplo un escritor de un libro que hayas leído, las personas que cosechan los frutos que te mas te gustan. A alguien de tu pasado que haya influido positivamente en tu vida. Si puedes entregar la carta será mucho mas efectivo.

 

4.     Elogia y agradece sinceramente a personas.

Expresa admiración y gratitud sinceras a las personas que te importan y retroalimenta positivamente las relaciones. Has esto especialmente con las personas que no lo haces usualmente. Elige quienes hacen algo para beneficiarte. Un buen ejercicio es que cuando vayas al supermercado, eliges una fruta agradece a quien la puso en el estante, a quien la trajo a la tienda, quien la cosecho. Hazlo con el corazón, verbalízalo aunque nadie te escuche. Así mismo cuando vayas a un lugar donde quienes trabajan en ese lugar te resuelven alguna cosa que agregue valor a tu vida, a tu casa, a tu familia. Agradece abierta y sinceramente.

 

5.     Utiliza tus sentidos intencionalmente

Concéntrate en cada actividad diaria, en el aquí y ahora. Mira por la ventana, observa cuidadosamente, huele, saborea, busca los sabores en todo lo que comas o bebas,  sal a caminar, escucha los sonidos, toca las texturas, encuentra algo que apreciar en la naturaleza o incluso en las cosas hechas por el hombre.

 

6.     Ayuda a alguien a descubrir la gratitud.

Comparte con alguien esta información, tu experiencia con el agradecimiento, proponle hacer juntos el diario de gratitud. Agradece cada día, cada actividad, cada movimiento, tus avances e incluso tus retrasos. Cuando crees que no te benefician ciertos eventos estas aprendiendo.  

 

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